Este post viene a raíz de una charla que tuve el honor de impartir a universitarios hace un tiempo y que me gustó mucho, ya que pude notar la inquietud de los chicos por los temas generacionales, pero, sobre todo, por la facilidad de aplicar la tecnología en su vida diaria para resolver personalmente problemas comunes.

Hablemos pues de Cloud y las generaciones. En nuestro camino evolutivo, desde la aparición de la especie humana y hasta la fecha, hemos atravesado por eras que han cambiado la forma en que nos desenvolvemos socialmente. Desde hace algunas décadas, con Internet como plataforma, nuestro apetito voraz por los contenidos digitales y lo instantáneo nos convierte en productores y receptores de información constantes, haciéndonos partícipes de las nuevas economías y sociedades sin fronteras de lo que conocemos como una nueva era, la era digital.

Algunas personas han sido testigos de este cambio de era, de modo que han tenido que adaptarse, en menor o mayor medida, a las implicaciones que conlleva. Otros, como quizás los padres de las generaciones actualmente productivas, vivieron laboralmente, y por completo, en la era industrial. Esto repercute fuertemente en la influencia que ejercen sobre sus hijos, o nietos, que pertenecen, parcial o totalmente, a la era digital.

Para comprender un poco mejor mi suposición anterior, es necesario analizar las diferencias entre eras y la forma generalizada de pensar de la sociedad de ese momento contra la actual.

Una de las características de la era industrial es que estaba enfocada hacia la estabilidad laboral, dado que las cosas no cambiaban con tanta frecuencia como ahora, la mejor opción era especializarse en algo, por lo general producción manual de productos y estandarizada de servicios, y mantenerse en ese rubro hasta alcanzar solidez económica y una buena jubilación. No es de sorprenderse que los papás insistan a sus hijos sobre buscar empleos seguros y estables, y, por ende, pensar en el largo plazo.

Esta idea no está del todo equivocada, hay muchas áreas de la economía de nuestro país que se mantienen en ese esquema, pero ¿qué sucede en el área de la tecnología? ¿cómo influye la era digital a las nuevas generaciones que se dedican a la Tecnología de la Información? Además de Internet ¿cuál es el factor determinante en la actual disrupción tecnológica de la que tanto se habla?

Indaguemos un poco en temas generacionales. Algo que escuchamos casi a diario es relacionado a los famosos Millenials, la generación de la discordia, en ella se concentran muchas cualidades, pero también se les atribuye debilidades muy criticadas por generaciones anteriores, lo cierto es que económica y tecnológicamente han tenido repercusiones fuertes en la sociedad. Muchos de los actuales directivos de empresas son Millenials o Generación X, lo que significa que el cambio a la era digital está siendo impulsado fuertemente por estas generaciones.

Hasta hace algunos años la idea de utilizar servidores remotos se parecía más a un sueño; la mayoría de las personas accedían a Internet mediante módems de 56 k. No obstante, con las redes de fibra óptica e Internet de alta velocidad disponible libremente a precios razonables, adicional a la baja en costos de almacenamiento masivo de datos, la idea se convirtió en realidad.

La competencia entre empresas de tecnología se ha vuelto feroz y corre a una velocidad impresionante. Esta carrera pone en juego economías completas, las potencias mundiales se definen por la cantidad de tecnología que desarrollan y las ganancias que éstas generan. Y es de gran importancia señalar que un elemento vital en este fenómeno es Cloud.

Hoy en día, el mercado de Cloud genera alrededor de más de 100 MIL MILLONES de dólares al año, sobra mencionar que esta cifra va en aumento.

Pero ¿qué es Cloud?

Podemos definirlo como una serie de servicios de cómputo ofrecidos por una gran variedad de empresas, soportados en infraestructura propia del proveedor, misma que puede estar distribuida al rededor del mundo, y van desde almacenamiento, servidores y plataformas, hasta servicios comunes y accesibles para personas o empresas. Las formas básicas de servicios Cloud son 3:

SaaS (Software as a Service) es el modelo de más alto nivel; aplicaciones de software disponibles para el usuario mediante un navegador web o la interfaz de un programa. Con este modelo, toda la red subyacente, el sistema operativo y las capacidades funcionan tras bambalinas. Ejemplos comunes: Google Docs, Microsoft Office 365, Salesforce, Dropbox, Netflix, etc.

PaaS (Plattform as a Service) puede aprovechar los beneficios de la infraestructura de Cloud y, al mismo tiempo, mantener la libertad para desarrollar aplicaciones de software personalizadas. El proveedor mantiene el sistema operativo, la red, los servidores y la seguridad. Los desarrolladores pueden construir aplicaciones sin tener que instalar herramientas, para luego desplegarlas sin necesidad de tener conocimientos administrativos especializados. Ejemplos comunes: Google App Engine, force.com, IBM Bluemix, Pivotal Cloud Foundry, etc.

IaaS (Infrastructure as a Service) va un poco más lejos en la abstracción, ya que proporciona a las organizaciones la habilidad de aprovechar las capacidades natas de los servidores, mientras que el resto de la gestión de la plataforma y el software recae en el proveedor. En este modelo se contrata capacidad de procesamiento (CPU) y almacenamiento. Se tiene mucho más control que con PaaS, aunque a cambio de eso es necesaria la gestión de infraestructura. Ejemplos comunes: Amazon EC2, Microsoft Azure IaaS, Oracle Cloud Infrastructure, etc. La cantidad de servicios ofrecidos en Cloud en 2019 es bastante extensa, para sorprendernos basta con dar un vistazo a la siguiente imagen, donde se muestra el panorama de servicios y proveedores Cloud hoy en día.

https://landscape.cncf.io

Los proveedores de Cloud están evolucionando de tal manera que la competencia aumenta y con ello la cantidad de opciones de servicios, lo cual tiene como consecuencia la complejidad en la elección de los más apropiados para cada caso de uso.

En este contexto podemos